Todo comienza con la ayuda de mi querido padre Salvador. Es el quien nos impulsa a crear este proyecto, dando confianza y buscando un refugio de complicidad entre madre e hija.
Lo que empezó como una terapia terminó enamorándonos por completo.
En nuestro taller se cruzan dos mundos fascinantes: la psicología y el arte.
Maria Amparo Pérez (madre) aporta su profunda comprensión de la mente humana, las emociones y los procesos de sanación.
Maria Amparo España (hija) traduce ese universo interior en texturas, formas y un lenguaje visual propio que evoluciona día a día.
Hoy, seguimos pintando juntas, compartiendo el mismo espacio desarrollando obras con identidades únicas.